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Escrito por Andres
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Lunes, 13 de Mayo de 2013 09:26 |
La emoción de la escalada.
XL Aniversario de la escalada al Naranjo de Bulnes (febrero 1973) que transmitió a España la verdad del alpinismo: Portadas en los diarios, Crónicas en la televisión, Editoriales en las páginas de Opinión.
España siguió con temor -durante dos semanas- una escalada que podía convertirse en una tragedia anunciada.
La vida es en definitiva momentos. Esos instantes esenciales que llevan sustancia, con el escalofrío de la emoción intensa, la alegría o la constante incertidumbre… del que vive casi en los sueños, tan frecuente en las escaladas de las cimas.
Y trato de volver al ayer, recordando esas vivencias después de 40 años…
“Dudas… ¿Seré capaz?... ¿Por qué he cambiado mis cómodas expediciones de explorador-periodista por esta escalada popularmente calificada de trágica?”
El desánimo
Si esta incertidumbre continua, si la pared no se limpia del hielo que la acoraza, si las decenas de periodistas que nos siguen desde Cabrales, o desde Potes, no nos dejan tranquilos, metiéndonos prisa, yo debería fracasar. Más aún quería probar el sabor del fracaso tras unos años de éxitos rotundos limpiamente logrados: la pared del Eiger, entonces la más dramática y temida escalada de la Tierra, la primera al Badile, mis respuestas de montañismo y expediciones ante una España que vivía pendiente de la Televisión… ¡No se podía triunfar siempre!
Veo al Ardilla cómo escala con increíble seguridad los difíciles pasajes de la entrada de la pared, limpiando el hielo de los pequeños agarres, colgándose valientemente de sus dedos desnudos….
Y sé que pensé: con este compañero me atrevo a todo y voy a seguirle con riguroso cuidado.
Pero a mi memoria llegan también momentos de oscuridad, ascendiendo en una noche sin luz, hacia la salida de los “Tiros de la Torca”, para encontrar los equipos de supervivencia, sin ningún seguro, escalando rocas y nieve inestables, sintiendo el riesgo total, asegurado lejanamente por el Ardilla sesenta metros más abajo, para luego descender cargado con la pesada mochila, como si estuviera en un sueño o fuera sonámbulo. -Si no caigo será un milagro- Así fui aceptando ese riesgo inevitable –posiblemente excesivo- como algo muy próximo.
Al día siguiente me sentía un “condenado” por mí mismo, a seguir escalando, tras un incomodo vivac lleno de sueños trágicos, enfrentándome a la entonces problemática travesía, con las grandes botas dobles, en equilibrio, en unos pasajes sin garantía de seguros hasta alcanzar la reunión conocida con el nombre de la “Guitarra” desde la que tenía que “rapelar” colgado de una clavija que se movía con la mano.
Deberé de seguir confiando solo en mí mismo, dudando a cada paso de mis facultades, probando y entusiasmándome a la vez de mi valentía, o quizás sería más adecuado llamarlo audacia, consiguiendo paso a paso ir llegando a esa zona con mejores perspectivas de apoyos y agarres.ÂÂ También después vivía esos instantes fantásticos de alegría incomparable viendo que lo estaba consiguiendo. ¡Qué maravilloso es saber que el valor me ha asistido y quizás guiado en esos momentos de dificultad, que ese día eran extremos o a mí así me lo parecían!
La llegada al vivac, a la exigua repisa llena de nieve, en donde vivaquearíamos por segunda vez, esperando el atardecer, mirando como las avionetas y los helicópteros provocaban la caída de nieve y del hielo con sus evoluciones sobre nuestras cabezas, fotografiando las impresionantes escenas que nuestra presencia propiciaba, antes nunca trasmitidas por televisión a toda España, ni fotografiadas… Eso era alpinismo en estado auténtico… Por un radioteléfono -como un milagro- nos llegó el pronóstico que Mariano Medina –el hombre del tiempo- había elaborado para nosotros. ¿Es que éramos tan importantes?
Más tarde, noche cerrada, esperando el amanecer, entonamos canciones, ejerciendo ese precioso compañerismo junto al Ardilla, y al lado José Ángel Lucas con el Murciano –nuestros rivales- pero… en esos momentos de peligro –nuestros amigos- con quiénes compartimos el equipo y los escasos alimentos…
El amanecer… Reemprendiendo la acción, superando cansancios, ejercitando esos equilibrios y esfuerzos con frío y con viento…ÂÂ Parecía que lo estábamos logrando tras superar el enorme “Diedro” en una constate escalada espectacular. El Murciano y José Ángel Lucas habían ido delante, al confundirme yo a partir del vivac.ÂÂ Yo sentía el cansancio de mis 30 años –ya era un veterano- cargado de pesadas cuerdas recuperadas, imparable hacia la cima.
Enseguida llegó la noche y tras la cima planteamos el descenso del “Anfiteatro” acorazado por las intensas nevadas, que el Ardilla resolvió con maestría y seguridad haciendo entonces ocho o diez rapeles.ÂÂ Descendiendo por la “Canal de la Celada”, paramos los cuatro para recuperar el aliento, fue cuando el Ardilla dijo con la ingenuidad de un niño: “Ahora no podemos saber lo contentos que estamos”.
Fogonazos fotográficos, abrazos demasiado fuertes para nuestros cuerpos debilitados por el frío, incendios en Bulnes para anunciar nuestro éxito, días festivos en el Concejo de Cabrales, Alfonso Martínez -el gran guía- tiraba cohetes en nuestro honor... Recibidos por una muchedumbre bajo una intensa lluvia fuimos en larga comitiva hasta Arenas, en donde los bailes del “Corri Corri” y las coronas de Laurel, fueron el homenaje más sincero y grandioso que pudimos recibir. Casi medio siglo no ha sido suficiente para olvidar su generosa alegría. |
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Última actualización el Lunes, 13 de Mayo de 2013 09:51 |
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Escrito por Andres
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Viernes, 10 de Mayo de 2013 11:00 |
Entrevista Borja Ortiz sobre la actividad invernal del Anillo de Picos de Europa entre refugios con esquís de montaña.
Esquiadores: Pablo Alonso, Gaizka Itza y Borja Ortiz
Salida: (lugar y hora): Puente Poncebos 6:30 AM – 20 de Abril
Llegada: Sotres 11:45 PM – 21 de Abril
Tiempo empleado: 41 horas
Desnivel acumulado: 8.350 m. positivos – 7.450 m. negativos
MM: A quién se le ocurrió esta aventura y por qué? Soléis ir juntos a muchos sitios?
R: Los tres somos muy amigos y solemos quedar para hacer rutas largas de este tipo. Ya habíamos realizado en otras ocasiones los tres macizos en esquíes, Pablo y yo (Borja) ya la hicimos en los años 2007, 2009 y 2012, la ultima vez desde Soto de Sajambre al pueblo Lebaniego de Brez, y Gaizka ya hizo los tres macizos en esquíes por su cuenta hace unos años.Y precisamente porque ya los tres habíamos cruzado los tres Macizos varias veces en esta ocasión se nos ocurrió hacerlo mas largo porque para pasar por los 8 refugios de Picos tienes que dar muchas mas vueltas sobre todo en los Macizos Occidental y Central,y al salir en Poncebos a 200 mts y acabar en Sotres el recorrido es mucho mas largo y con mas desnivel que haciendo los Tres Macizos digamos a modo normal.
Cuando hicimos los tres Macizos salían 5.000 mts de desnivel positivo y lo mismo negativo en 18 horas, y en el anillo nos salieron 40 horas y casi 9.000 mts de desnivel positivo, así que digamos que el reto fue mucho mayor.
Los tres somos muy amigos y solemos quedar para hacer rutas largas de este tipo
MM: Cómo diseñasteis el recorrido?
R: Aquí tengo que decir que Gaizka yo creo que es la persona que mas se conoce los Picos,sobre todo encima de unos esquíes, así que de GPS nada de nada, Gaizka es un GPS viviente.
Pensamos en Salir de Poncebos porque está en medio de los tres macizos, y no queríamos pasar dos veces por el mismo macizo, así que empezamos cruzando el Occidental por todos sus refugios, Ario,Vegarredonda y Vegabaño.
Después se nos hizo de noche en Cordiñanes donde paramos a cenar y continuamos de noche subiendo a Jermoso. Después nos amaneció en el refugio de Jermoso y fuimos a Cabaña Veronica, refugio de Cabrones, refugio de Urriellu y bajar a las vegas de Sotres, y ya a última hora del domingo cruzamos el macizo oriental y subimos por la canal de jidiellu y así pasar por el ultimo refugio que es el de Andara. Llegamos a Sotres y allí nos fue a buscar Bárbara ,que es la chica de Pablo, y nos llevo a Poncebos donde teníamos el coche.
MM: ¿Qué material que llevabais cada uno?
R: Esquís, pieles de foca y bastones, crampones, cuchillas, piolet, manta térmica, casco y de comida barritas energéticas, algo de embutido, chocolate y geles.. tampoco hacía falta llevar mucha comida porque pasábamos por refugios y el pueblo de Cordiñanes.
MM: ¿Cual fue el punto mas complicado?
R: Lo peor fue la subida a Jermoso de noche por las traviesas del Congosto ya que había nieve dura y con los crampones ligeros y piolet de aluminio pues no podías tener ningún falló, así que llegamos al refugio de Jermoso con mucha tensión acumulada y nos quedaban las Colladinas que casi es peor, así que decidimos esperar una hora y pico en el refugio a que amaneciese a eso de las 7 de la mañana
MM: ¿Y el momento de mayor disfrute de la travesía?
R: Lo mejor fue cruzar el macizo Occidental que fue lo primero, nieve dura y rápida por la que avanzábamos muy bien y el descenso de Valdecarombo a Vegabaño fue una pasada,y también el descenso del Valle de las moñetas con nieve primavera perfecta
MM: ¿Con qué otras grandes travesía se puede comparar el Anillo de Picos?
R: Pues con la que hicimos hace un par de años, con Gaizka y Dani, que fue la Chamonix-Zermatt de Iglesia a Iglesia que normalmente se hace en 5 días cogiendo el teleférico al principio y un traslado en coche de 40 Km y nosotros la hicimos sin coger el teleférico y sin el traslado en coche y salieron también casi 9.000 mts de desnivel positivo y lo mismo negativo pero de mas kilómetros que el anillo, en esta tardamos 43 horas.
MM: Se puede llegar a saciar uno de esquiar en una temporada?
R: Que va! Después del anillo por ejemplo si que acabas cansado, pero en una semana vuelves a cargar las pilas y otra vez con las mismas ganas.
MM: Y ahora cual es la próxima aventura? ¿Cómo os planteáis el verano?
R: Eso sale sobre la marcha,de momento a seguir disfrutando del esquí de montaña hasta Junio que todavía hay nieve, y en verano yo a trabajar en la playa de socorrista y a nadar y montar en bici, y Gaizka y Pablo le dan bastante a las carreras de montaña y también a la bicicleta.
** Ver todas las fotos en: Nada y Foquea |
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Última actualización el Viernes, 10 de Mayo de 2013 11:45 |
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Escrito por Andres
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Miércoles, 06 de Marzo de 2013 11:16 |
El pasado 2 de marzo se celebró en Valdeón la raquetada popular 2013 reuniendo a mas de 600 personas en el valle leonés de Picos de Europa.
La nieve que cae en los inviernos vistiendo a las montañas de los Picos de Europa con sus mejores galas, cubriendo los caminos, las canales, los collados así como las más altas cumbres en las que la roca solo consigue emerger allí donde es vertical o desplomada.
Los pueblos que han buscado su maternal amparo en estas montañas se mimetizan con el entorno y los moradores del valle aguantan con estoicidad las duras inclemencias del tiempo, lo que les supone todo tipo de inconvenientes. Los animales que pueblan las montañas sufren con unos pastos de altura que se encuentran tapados por la nieve así como con los rigores de las bajas temperaturas.
Pero los amantes de las montañas y los espacios abiertos encontramos en este ambiente un motivo de satisfacción especial y los incomparables Picos de Europa, en los que las montañas rivalizan en belleza, se vuelve más hermoso si cabe.
El pasado fin de semana, concretamente el sábado día 2 de marzo, el Ayuntamiento de Valdeón organizó la popular Raquetada que ya llevaba varias ediciones en años anteriores. La afluencia ha sido masiva, pues participaron en ella nada menos que 604 inscritos, a los que hay que sumar los que no se apuntaron, que fueron unos cuantos.
El viernes un grupo de vecinos de Valdeón y de guardas del Parque ya había hecho el recorrido para ver las posibles dificultades, evitar las zonas de posibles avalanchas, pues es mucha la nieve que hay, trazando la huella para evitar posibles pérdidas y adecuando también los pasajes algo complicados. En el Salón de usos múltiples de Los Llanos de Valdeón, esa misma tarde, hubo una conferencia sobre el Naranjo de Bulnes, una de las míticas montañas de los Picos de Europa, con un lleno absoluto del local.
En Posada de Valdeón se montó un servicio de alquiler de raquetas para todos aquellos que no dispusieran de ellas, y posteriormente se procedió al traslado de los participantes en autobuses hasta una pronunciada curva que se encuentra encima de Santa Marina de Valdeón. La gran afluencia de gente, así como la cantidad de nieve que impedía dar vuelta a los autobuses para hacer varios viajes, y que tuvieron que subir hasta el puerto de Pandetrave, ralentizó la salida de los últimos participantes, pero al ser una actividad popular no fue un problema.
Con una día magnífico en el que el cordal de La Bermeja, siempre como incomparable telón de fondo, rivalizaba en belleza con las Peñas de Cigüentes, con la Torre del Friero y la del Hoyo de Liordes, que dejábamos siempre a nuestra derecha, salimos de Cañabedo para alcanzar el semi tapado chozo de Urdías y llegar al collado de Peranieva. A nuestra izquierda, y al otro lado de la carretera que sube al puerto de Pandetrave, Peña Gabanceda o el Pico Anzo, nos contemplaban en silencio.
Desde aquí ya todo fue apacible bajada, primero a la majada de Torones, donde algunos aprovecharon para comer el bocadillo, y luego a la de Combiján, para bajar finalmente a la carretera en La Ventaniella, entre Cordiñanes y Los Llanos.
Por la tarde, cena para reponer fuerzas, como rezaba el programa de la convocatoria, en el Polideportivo Municipal de Posada de Valdeón, a la que acudieron nada menos que 530 personas, y a la que siguió una animada velada amenizada con un grupo musical.
Los alojamientos de los pueblos de la cabecera del valle se completaron rápidamente y algunos participantes tuvieron que buscar acomodo en Caín.
Sin duda una excelente iniciativa del Ayuntamiento de Posada de Valdeón que con esta actividad apta para todos los públicos, sin ánimo competitivo, y a la que también acudieron muchas personas que habitan en el valle, que ha sido todo un éxito, estando además refrendado por el magnífico día, sin una nube, que permitió contemplar sin cortapisas las montañas de nuestro entorno.
El año próximo nos veremos en la Raquetada de Valdeón 2014.
Ver todas las fotos de Isidoro R. Cubillas..
Isidoro Rodríguez Cubillas
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Última actualización el Miércoles, 06 de Marzo de 2013 11:31 |
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Miércoles, 27 de Febrero de 2013 11:07 |
Este fin de semana comienza la primera de las tres pruebas del I Circuito de Iniciación a la Orientación consta de tres pruebas y el 16-17 de Marzo comineza también en la localidad asturiana de Cangas de Onís el Campeonato Ibérico.
Hablamos con Jonay Pérez, del Club La Brújula que organiza dichos eventos.
MM: Las tres pruebas son en Asturias, ¿verdad Jonay?
R: Si, y muy concentradas en la zona oriental. Todas entre Cangas de Onís y Arriondas. El motivo es que está teniendo un gran auge entre la comunidad escolar de esta zona el deporte de las carreras de orientación y se nos ocurrió montar unas carreras, sin muchas más pretensiones que pasar un buen rato de orientación. La premisa principal fue que no supusiesen un gran desplazamiento para ellos. Organizarles en su entorno carreras sencillas para que los chavales/as de la zona conozcan el deporte y se puedan enganchar. Y en esta zona porque la sede del club está en Cangas de Onís y es donde más fácil nos resulta y también la zona en la que contamos con más mapas. Pero la idea es seguir ampliando con pruebas en más zonas de la comarca oriental.
MM: Este circuito de iniciación a la orientación va dirigido a los jóvenes en edad escolar, según nos comentas.. ¿cómo está planteado y que edades abarca?
R: En principio está planteado con dos recorridos, uno largo y otro corto para los menos iniciados. El circuito es para todo el mundo, adultos también. Aunque los recorridos son cortos para ellos. Las edades de los escolares pueden ser entre 9 y 17 años. Osea, entre 4º de primaria y 2º de Bachiller.
MM: Pueden inscribirse participantes de otras edades?
R: Si, los adultos en el recorrido largo también echarán un buen rato. Se lo pueden plantear como una prueba sprint. La idea es colocar muchas balizas y hacer carreras divertidas. Así que es una buena excusa para conocer el deporte de la orientación o cansarse algo para luego tomar unas sidras…
MM: El 16-17 de Marzo llega también a Cangas de Onís y Arriondas el Campeonato Ibérico de Orientación.. esta ya es una prueba de bastante nivel, ¿no?
R: Es una prueba más interesante. De calidad y buena participación. Lo excepcional que tiene el deporte de la orientación es que en un mismo evento pueden participar a la vez el campeón del mundo y un niño de 8 años que hace su primera carrera. Hay muchas categorías distintas y a cada una le corresponde un recorrido a su medida. También hay recorridos de iniciación u open. Y lo que tiene de bueno esta prueba, es que al formar parte de la liga española de orientación en bicicleta de montaña será una carrera al máximo nivel organizativo: dos días de competición, sistema electrónico de cronometraje, mapas y trazados al mejor nivel, amplia participación nacional y portuguesa… Osea, una prueba más que recomendable para participar, aunque nunca se haya hecho orientación en bici. Además hay posibilidad de participar en pareja, en familia, etc.
MM: ¿Cómo van a ser los recorridos?
R: El sábado se disputará la carrera de media distancia, un recorrido por pistas en su primera parte y luego vendrá un cambio de mapa y de terreno, para disputar la segunda parte de la carrera por el entorno y zona más rural de Cangas de Onís. Dos zonas muy dispares que harán las delicias de los participantes, al tener que adaptarse muy rápido de una a otra y ser tan diferentes.
Y el domingo se disputará la larga distancia en una zona más amplia, por una red de pistas de concentración parcelaria, nucleos ruraltes y demás caminos. En esta prueba primará la correcta elección de ruta para ir de un punto de control a otro, así como el estado físico, pues la prueba será un poco más larga. Pero como indicaba antes, cada uno se puede tomar su participación como guste: ir a por todas, picarse con éste o aquél amigo o simplemente descubrir el deporte de la orientación o dar un paseo y conocer la zona.
MM: Desde la Brújula lleváis ya unos cuantos años organizando pruebas de orientación.. ¿cómo está de salud esta disciplina y en qué consiste para quien no la conozca?
R: Pues la orientación ha subido mucho en los últimos años, pero sigue siendo una desconocida. Las carreras de orientación consisten en realizar un recorrido secreto de antemano, en el que hay que buscar unos puntos de control representados en un mapa muy detallado de la zona donde se realiza la prueba. El recorrido de cada uno entre un punto y otro es libre, valiéndose únicamente de la ayuda del mapa y una brújula.
Actualmente Asturias cuenta con más de 100 licencias federativas y 5 clubes. El deporte de la orientación engloba las propias carreras de orientación a pie, en btt, los rogaines, o pruebas de larga distancia por equipos y los raids de aventura. Estas dos últimas disciplinas están creciendo mucho últimamente también en Asturias. El RAID PICOS DE EUROPA, ya va por la 11ª edición y es el decano del calendario nacional y la liga TRIRAID en Asturias que ha nacido este año ha llegado a juntar a más de 45 equipos en una prueba.
Para poder profundizar más sobre este deporte y las distintas opciones que se ofrecen en Asturias se puede consultar la web del club: www.labrujula.info
MM: Gracias por atendernos Jonay!
R: Muchas gracias a vosotros por permitir asomarnos a este escaparate y poder presentar el deporte de la ORIENTACIÓN, que, aviso de antemano, no deja indiferente y se corre el riesgo de engancharse. Además, para todos los practicantes de los deportes en montaña es un complemento ideal en su vida deportiva. Siendo los raids de aventura una forma de aunar en una misma prueba todo lo que habitualmente venimos practicando: carrera por montaña, orientación, btt, descenso de barrancos, escalada, espeleología, canoa… |
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Última actualización el Miércoles, 27 de Febrero de 2013 11:26 |
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Escrito por Andres
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Lunes, 25 de Febrero de 2013 12:38 |
La cordada formada por los montañeros del C.A. Tajahierro, Julio Casal, Rodolfo Amorrortu y Jesús Santamaría, consiguió en 1955 hacer la primera ascensión invernal de Picos de Europa.
Decían los lugareños de los valles aledaños a los Picos de Europa, que cuando las nieves vestían de blanco las altas montañas, hasta los indómitos rebecos abandonaban sus cumbres y se refugiaban a pasar el invierno en las partes mas bajas de sus laderas. Delgado Úbeda, presidente de la F.E.M., resumía con una bella frase este hecho comentando que durante el crudo invierno, solamente las sombras obscuras de los tormentosos nubarrones se deslizaban silenciosas por las laderas de sus dormidos Jous.
Pero estábamos ya en 1.955 y nuestros aún incipientes deportes de montaña comenzaban a despertar. Walter Bonati había conquistado en solitario el Petit Dru, por su cara más difícil y en invierno, los franceses habían superado los 8.000 metros de altitud en el Anapurna de los Himalayas, y los ingleses habían conquistado, en una épica expedición, la cima del mundo en el Everest.
Así las cosas, los pocos que practicábamos el montañismo, y que ya recorríamos en los días estivales los bellísimos recovecos que conducen a las cimas de Picos, perplejos y curiosos nos hacíamos la pregunta de cómo serían aquellos paisajes en el crudo y largo invierno. El reto estaba planteado, y además éramos unos cuantos los que queríamos, en leal competencia, ser los primeros en conocer la respuesta.
Nosotros, los cántabros, habíamos realizado varios intentos que terminaban en la Horcadina de Covarrobres, o un poco más arriba, y casi siempre a causa del tiempo poco propicio. Lo mismo le había ocurrido a alguna cordada del Pais Vasco que lo intentó. Los madrileños, muy interesados en ser los primeros, habían realizado sus intentos teniendo como base segura el refugio de la Vega de Urriello recién inaugurado, por donde también transitaban los asturianos. Aragoneses y Catalanes preferían como campo de juego sus Pirineos.
Una llamada telefónica es el inicio de la aventura. Julio me comenta que el parte meteorológico es bueno para lo que pretendemos, que Fofo está de acuerdo en ser de la partida, que estamos a 18 de marzo y se acaba el invierno y que cuentan ambos conmigo para formar una cordada de tres, número que nos parecía el ideal para lo que queremos hacer. Y al mediodía, en aquel irrepetible descapotable de Julio, estamos camino de Espinama a donde por fin llegamos para cenar.
A las cuatro de la madrugada, con nieve en el camino, nos ponemos en marcha desde el mismo Espinama. Lentamente vamos ganando altura mientras contemplamos un magnífico amanecer que presagia un buen día llegando a La Vueltona de Peña Vieja, después de haber pasado por Iguedri y las Portillas, haber descansado un rato en el antiguo refugio de Aliva y trasponer, salvando los restos de un par de aludes, la Horcadina de Covarrobres.
A partir de aquí nos calzamos los crampones, ya que la nieve está dura, aun no da el sol en esa zona, y la pendiente se va haciendo fuerte camino del collado de los Horcados Rojos, a donde llegamos sin ningún contratiempo sobre las once de la mañana.. El descenso hacia el Hoyo de los Boches es complicado puesto que la pendiente es muy pronunciada y hay una capa de nieve costra que sin remisión tenemos que ir rompiendo, con el peligro que ello entraña de que provoquemos una avalancha. Sin novedad llegamos al Hoyo y continuamos camino hacia la horcada de D. Carlos, procurando no perder altura. Hacia las tres y media de la tarde alcanzamos la Horcada con la Torre de Cerredo enfrente majestuosa y desafiante. El día que había amanecido magnífico, poco a poco ha ido cambiando de aspecto y el cielo ya no es tan limpio y el viento, cada vez más fuerte, comienza a soplar del suroeste.
Nuestro objetivo, en realidad, era Torre Cerredo, el punto más alto del macizo central, pero visto el panorama que presenta el tiempo y la hora que ya es, decidimos, de común acuerdo, intentar la cima del Tiro del Oso (2.463 m).
Dejamos en la Horcada los morrales y los esquís y aligerados de peso, nos ponemos en demanda de la cima, que se nos complica bastante al tener que cambiar varias veces de terreno con hielo a terreno en roca limpia, pero al fin satisfechos y felices por el logro conseguido, hacemos cumbre. Poco disfrutamos de la cumbre pues se va haciendo tarde y el tiempo paulatinamente va empeorando. Después de un descenso tan complicado como la subida, llegamos a la Horcada de D. Carlos.
Recogemos los morrales, nos calzamos los esquís y ya molestados por un fortísimo viento sur, nos lanzamos, ladera abajo, en demanda de la Vega de Urriello, a donde llegamos ya de noche pero felices de haber logrado atravesar el macizo central de los Picos de Europa. En el refugio encontramos a los amigos Tresaco y Macedo, del G.A.M. de Peñalara, a quienes contamos lo realizado y de los que recibimos la primera felicitación por lo hecho.
A la mañana siguiente el tiempo es de perros, negros y amenazadores nubarrones cubren totalmente el cielo, el ulular del viento sur levanta enormes cortinas de nieve y el panorama general de las cumbres es sobrecogedor. Desanimados celebramos un pequeño conciliábulo, en el que también participan los madrileños, sopesando la conveniencia de por dónde nos convendría regresar a Espinama y llegamos a considerar la posibilidad de volver bajando hasta Pandébano, llegar hasta el rio Duje y desde allí remontar este hasta Aliva. Al final decidimos regresar por los Horcados Rojos y en esa dirección nos ponemos en camino.
Después de remontar penosamente el larguísimo Jou sin Tierra y atravesar los Boches nos encontramos, a medio día, debajo de los Horcados Rojos, estudiando la posible vía a seguir para llegar al collado. Decidimos subir por la zona que hay debajo de Los Urrieles donde la nieve carga más y se suaviza algo la pendiente. Después de varios largos de cuerda llegamos a un lugar en el que hay que derivar hacía nuestra izquierda para alcanzar el collado propiamente dicho, y al hacer esta maniobra lógicamente no tenemos más remedio que cortar la costra de nieve y en ello estamos cuando de repente, con un rugido estremecedor, toda la montaña se pone en movimiento arrastrándonos ladera abajo a los tres, sin posibilidad de hacer nada que pueda evitar la caída.
¿Cuánto pudo durar la caída? ¿Hasta donde nos arrastró la avalancha? ¿Cuánto tiempo estuvimos aturdidos hasta poder reaccionar? ¿Qué era de mis compañeros de cordada? Yo estaba colgado de la cuerda en el vacío, en un saliente de roca, cabeza abajo con el Hoyo de los Boches queriendo tragarme y el morral a medio desprenderse de mis espaldas. Intenté, y logré, ponerme en postura más cómoda, recuperé bien mi morral y mis esquís y oí la voz de Fofo que me preguntaba por donde andaba. Subí a un terreno más cómodo, comprobé que no tenía nada roto y ya vi a mis dos camaradas, rebozados en nieve pero vivos y enteros.
Inmediatamente nos pusimos en movimiento para salir de allí, y ni yo ni mis compañeros hemos sabido explicar cómo, pero luego de una terrible escalada por no sabemos donde, estábamos en el collado de Horcados Rojos. A salvo en terreno seguro, riendo y llorando a la vez, emocionados, los tres nos fundimos en un interminable abrazo. Julio tenía una buena brecha en la cabeza que le sangraba abundantemente. Rodolfo tenía un bastón de esquí completamente retorcido que abandonó por inservible y yo había perdido mi piolet, que por cierto había pertenecido a Enrique Herreros y que encontré haciendo Peña Santa por la grieta de los Cazadores. No era mal resultado teniendo en cuenta lo que nos había ocurrido..
Era ya media tarde cuando serenados los ánimos después de lo ocurrido, con los esquís calzados, nos disponemos a cubrir nuestra última etapa hasta Espinama. Sin contratiempos y disfrutando el descenso, esquiamos la Vueltona, las laderas de Aliva y ya dando vista a Espinama nos quitamos los esquis y hacemos andando el camino hasta el final.
Aquella noche, cenando en Espinama, los tres nos sentíamos inmensamente felices, pensábamos y creíamos que habíamos abierto la puerta invernal de nuestros Picos de Europa.
Hoy, pasado ya más de medio siglo de aquella excursión, cuando ya mis dos compañeros de cordada partieron para esa última aventura de la que nunca se vuelve, sigo felizmente pensando que mereció la pena hacer lo que hicimos, que ahora, cuando el invierno llega, no solo las sombras de las nubes vagan por las laderas de sus Jous, también pueden verse limpias huellas de esquí, dejadas por montañeros que han sabido seguir aquellos nuestros primeros pasos disfrutando de sus incomparables paisajes nevados.
Con el recuerdo emocionado para mis dos camaradas del Club Alpino Tajahierro con quienes formé cordada, Julio Casal y Rodolfo Amorrortu.
J. Santamaría (texto y fotos) |
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Última actualización el Lunes, 25 de Febrero de 2013 12:58 |
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